Os adjuntamos el texto en digital por si no podéis leerlo bien.
Amigos de Alimenta la Leyenda.
Mi nombre es José Martinez Jimenez y mi edad es de 65 años, natural de Jaén igual que mis ascendientes, tanto paternos como maternos.
Mi padre me contaba que su abuelo le contaba la historia real del lagarto, le decía, que en nacimiento de agua que hay en la Magdalena, hoy canalizado en la red de desagües, en esa época no habia edificios, sino el nacimiento de agua y malezas que suele haber donde hay agua (zarzales, carrizos, árboles, etc), allí se refugiaba un gran reptil de la forma de un lagarto que tenía atemorizados a todos los vecinos de la zona, contaban que allí iban rebaños de animales y en más de una ocasión el gran reptil salía y se comía algunas de sus crias, chotos, corderos, incluso algunos terneros, a ese nacimiento también iban mujeres a lavar la ropa, era habitual en aquella época que las mujeres enjabonaban la ropa y la tendian al sol para que blanqueara, como el jabón que se empleaba en aquella época era de fabricación casera, a base de grasa animal y aceite, atraido aquel animal por el olor aquel, olia y se comía esa ropa enjabonada.
Era tal el miedo que tenían los vecinos de aquella zona que las autoridades ofrecieron una recompensa para la persona que diera muerte a ese animal, se ofrecío un preso que al parecer estaba condenado a muerte, pidio le proporcionaran un caballo y unos saquillos de carne con trimina que es un veneno muy potente y rápido.
Este hombre se montó en el caballo con las taleguillas de veneno, se acerco al refugio del reptil, le lanzó una de las taleguillas, el animal al olor no tardo en salir y devorar el mortal cebo, este hombre montado en el caballo continuo probocando al reptil, el que inicio la persecución por la calle de Santo Domingo, continuo por la calle Martinez Molina, de vez en cuando le echaba un taleguillo con el cebo envenenado, siguió la persecución por la Plaza de Colón, Calle Cerón, Plaza de San Francísco y Calle Bernabé Soriano y al final de esta calle en la desembocadura de la Calle Roldán y Marín fue donde reventó el lagarto de la Magdalena.
Allí fue desollado, su piel fue pegada en la fachada de la Iglesia de San Idelfonso.
El abuelo de mi padre le contaba que él recordaba haber visto algunos restos de esa piel pegada en esa fachada.
La fecha no se sabe cuando fué pero por los años de unos y otros, sería a finales de los años 1600 o principios de los 1700.
Esta es la historia real del lagarto de la Magdalena contada de generación en generación de mi familia que lo vivió.
Espero que os sirva para algo y sin más recibid un cordial saludo y a vuestra disposición.
Firmado: José Martínez Jiménez
P.D.- El preso le perdonaron la vida.
No te preocupes por las personas de tu pasado, hay una razon por la que no llegaron a tu futuro :)
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